Ventilación en centros de trabajo

Para reducir el riesgo de transmisión de patógenos mediante aerosoles durante el desarrollo de la actividad laboral en ambientes interiores es muy importante mejorar la ventilación. Se entiende por ventilación la renovación de aire interior con aire exterior. La ventilación puede ser por medios naturales mediante apertura de puertas y ventanas, forzada (mecánica) o una combinación de los dos sistemas).

La tasa de ventilación aconsejada para conseguir una calidad de aire buena es de 12,5 litros /segundo y persona, que corresponden aproximadamente a 5-6 renovaciones de aire por hora, es decir, renovar el volumen de aire del local 5-6 veces a la hora. Esta tasa de ventilación puede conseguirse aumentando el caudal de aire exterior aportado por medios naturales (abriendo las ventanas y puertas durante el tiempo que se estime necesario según las características de cada espacio) o mecánicos. Además, en zonas cálidas se debe mantener la temperatura tan alta como sea posible para el confort y la humedad relativa en un rango entre el 40-60%. En cuanto al calentamiento del aire en zonas frías, la temperatura aconsejada por la OMS para reducir el tiempo en el que el SARS-CoV-2 permanece viable en ambientes interiores es superior a 21ºC.

Por ello, además de las medidas de higiene, uso de mascarilla y distanciamiento interpersonal, en todos los centros de trabajo se deberán adoptar las siguientes medidas preventivas, las cuales se enmarcan en el contexto de la emergencia sanitaria por COVID-19:

  • Las instalaciones térmicas de los edificios administrativos deberán cumplir lo establecido en el R.D. 1027/2007 por el que se aprueba el Reglamento de lnstalaciones Térmicas en Edificios (RITE) (o normativa equivalente que le sea de aplicación). De igual forma, el mantenimiento de éstas se deberá realizar conforme al citado reglamento, por una empresa mantenedora con la que el titular de la instalación térmica debe suscribir un contrato de mantenimiento, de acuerdo con las instrucciones contenidas en el “Manual de Uso y Mantenimiento”.

  • Si bien en todos los centros de trabajo el sistema de ventilación deberá garantizar una renovación mínima de aire en los locales de 30 m3 de aire limpio/hora/trabajador (8,3 litros/segundo/trabajador), conforme al R.D. 486/1997 por el que se establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo, en la situación actual se deberá aumentar la renovación de aire en todas las dependencias de tal forma que el caudal mínimo de aire exterior sea de 12,5 litros/segundo/ocupante, valor que el RITE atribuye a IDA 2: aire de buena calidad. Este tipo de medida solo será posible si se disponen unidades de tratamiento específicas de aire exterior. Para asegurar este valor mínimo, se puede trabajar en dos direcciones: aumentar la ventilación o reducir la ocupación.
  • Se ventilarán diariamente los centros de trabajo: despachos, salas de reuniones, comedores y cualquier otro espacio común. Se recomienda que el personal empleado público ventile durante al menos 15 minutos al entrar en cualquier estancia con ventana practicable y regularmente a lo largo de la jornada, manteniendo abiertas puertas y ventanas el máximo tiempo posible. Se recomienda ventilación cruzada (apertura de puertas y ventanas opuestas o al menos lados diferentes de la sala), para favorecer la circulación de aire y garantizar un barrido eficaz por todo el espacio.
  • Aumentar la ventilación del sistema de climatización. El personal responsable del sistema de climatización debe procurar que éste trabaje 2 h antes/después de la apertura/cierre del edificio, con el caudal máximo. En las horas restantes, incluido fines de semana, se deberá mantener el sistema a bajo caudal, pero nunca por debajo del 25% del caudal de aire nominal.
  • En los centros de trabajo que utilicen Unidades de Tratamiento de Aire (UTAs) centralizadas con recirculación, se recomienda evitar la recirculación cerrando las compuertas de recirculación y trabajando exclusivamente con aire exterior. Si dispone de sección “freecooling” pasar directamente a modo 100% aire exterior. Esta medida es de igual aplicación aunque el equipo esté dotado con filtros de aire de retorno.
  • Recuperadores de calor. En los recuperadores rotativos se recomienda realizar una inspección antes de ponerlos en funcionamiento, en la cual se comprobará el estado de la sección de recuperación en cuanto a fugas y by-pass de partículas desde el aire de extracción al de impulsión. Esta inspección se podrá realizar con la inyección de un aerosol en la línea de retorno y un contaje de partículas en impulsión. En caso de que exista un paso de partículas superior al 5% se deberán proceder a sellar las juntas y/o corregir la diferencia de presiones. Si estas maniobras no son suficientes se recomienda el paro de la rueda y realizar by-pass en la sección de recuperación.
  • En los recuperadores de placas, se recomienda verificar las posibles fugas antes de ponerse en operación, en caso de que se detecte el paso excesivo de partículas se realizará un by-pass en la sección de recuperación si existen compuertas para ello en el climatizador.
  • Además, si existe sistema de extracción en la zona de aseos, vestuarios, etc., se deberá mantener de forma permanente (24 h/día, 7 días/semana). Si existen ventanas en aseos, se recomienda no abrirlas.
  • Verificación de Caudales. El personal de mantenimiento deberá verificar que los equipos encargados de la renovación de aire trabajan al menos en sus condiciones nominales de diseño y que posibles pérdidas de carga sean mínimas (filtros con colmatación, etc.).

  • Se recomienda mantener y en su caso reforzar la frecuencia de sustitución de los filtros de los equipos (por tiempo o por pérdida de carga máxima permitida). Los filtros saturados no son una fuente de contaminación en este contexto, pero reducen el flujo de aire de suministro, lo que tiene un efecto negativo en la ventilación general del edificio. Los filtros deben cambiarse con los sistemas apagados, con el uso de guantes, con protección respiratoria, al aire libre si es posible y desechando en una bolsa sellada.
  • Se recomienda que los ventiladores de las unidades interiores terminales tales como fancoils, unidades interiores de expansión directa, unidades tipo splits, etc., funcionen a baja velocidad y de manera continua cuando los locales están ocupados y siempre solidariamente con el horario de los sistemas de ventilación mecánica (Unidades de Tratamiento de Aire Exterior, Ventiladores/Extractores, Unidades Autónomas de Ventilación, etc.), evitando que puedan generar flujos de aire cruzados entre personas. Con esta medida disminuimos el pequeño riesgo de resuspensión de agentes contaminantes y favorecemos su eliminación por la ventilación mecánica.
  • Si el edificio no dispone de sistemas de ventilación mecánica, es recomendable la apertura de ventanas accesibles. Aunque pueda generar cierto disconfort por las corrientes de aire, o sensación térmica, el beneficio de la renovación de aire por ventilación cruzada está demostrado para bajar las tasas de contaminantes de las estancias. Incluso en edificios con ventilación mecánica es recomendable realizar una ventilación regular con ventanas.
  • Control del transporte de bioaerosoles. Los bioaerosoles que están suspendidos pueden circular por el ambiente interior debido a los flujos de aire, movimiento de personas o la recirculación de aire procedente de los equipos de climatización. Se recomienda prestar especial atención a:
  1. No usar ventiladores en el interior de los locales que generen el movimiento de aire entre personas y en general evitar las corrientes o flujos de aire que no estén asociados a un sistema bien diseñado de ventilación.
  2. Observar los flujos de aire entre espacios diferentes en un edificio. Los difusores, rejillas o toberas de descarga de aire de los sistemas de ventilación y climatización deben revisarse.
  3. La posición de las personas y la distancia entre ellas deben de ser controlados, de modo que se eviten los flujos de aire entre una persona y otra y se garantice siempre un distanciamiento adecuado.
Situaciones a evitar en la ventilación de interiores: flujos entre personas y recirculación
de aire.
Colocación de las personas respecto al flujo de aire para evitar la transmisión de
patógenos mediante aerosoles.

Limpieza de la instalación ante un caso sospechoso o confirmado de COVID-19:

Ante un caso sospechoso o confirmado de COVID-19 se deberá:

Ventilar el espacio donde se haya alojado la persona durante, al menos, 4 horas. Ventilación al máximo, tanto forzada como natural de ser posible. La ventilación debe comenzar al menos 2 horas antes de comenzar las labores de desinfección.


Dentro del protocolo de limpieza y desinfección del espacio, incluir las rejillas de impulsión y retorno de aire. Extracción y limpieza y desinfección del filtro de la unidad interior si la hubiera (fancoil, split). Limpieza y desinfección de la unidad interior, en caso de existir, pulverizando una solución desinfectante.

Puede consultar más información en el documento sobre “Recomendaciones de operación y mantenimiento de los sistemas de climatización y ventilación de edificios y locales para la prevención de la propagación del SARS-CoV-2” publicado por el Ministerio de Sanidad. De igual forma, haciendo clic en este enlace puede consultar más información sobre la transmisión del virus mediante aerosoles en el documento técnico sobre “Evaluación del riesgo de transmisión del SARS CoV-2 mediante aerosoles” del Ministerio de Sanidad.

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